Catalina está obsesionada con su ex. Cree que es el amor de su vida y está desesperada por recuperarlo. Angustiada, acude a la fuente de un antiguo dios. Ella siempre ha creído en la magia, y con toda la fuerza de su corazón roto, pide un deseo para recuperar al amor de su vida. Sin embargo, por error, lo pide al dios vasco de las tormentas y la calamidad, quien envía a su hijo Mikelatz para ayudarla.
Mikelatz es un semidiós arrogante, cuyo única ambición es convertirse en un dios. Su padre le promete que esta es la última misión, que si ayuda a cumplir el deseo de Catalina ascenderá y obtendrá la inmortalidad.
Él acepta de mala gana. Después de todo, solo es una chavala. ¿Qué podría salir mal?